Corteza del queso, ¿se puede comer?
La corteza del queso siempre ha generado debate: ¿es un simple envoltorio que debe desecharse o una parte más del producto que podemos y debemos disfrutar? En Quesomentero, como amantes del buen queso, nos encontramos a menudo con esta pregunta.
Por eso, te ayudamos a resolver todas tus dudas sobre la corteza del queso: qué tipos existen, cuáles se pueden comer, cuáles no, cómo diferenciarlas y hasta cómo sacarles partido en la cocina. Si alguna vez te has quedado mirando la corteza sin saber qué hacer… esto es para ti.
Qué es la corteza del queso y por qué existe
Cuando un queso madura, se forma una capa exterior que lo protege: la corteza. Esta parte puede desarrollarse de manera natural o ser añadida de forma artificial para conservar mejor el producto.
En los quesos tradicionales, la corteza juega un papel clave en la curación y en la evolución del sabor, permitiendo el intercambio de humedad y oxígeno, y actuando como barrera frente a microorganismos no deseados.
Esta corteza, lejos de ser un simple envoltorio, es parte fundamental del alma del queso. En muchos casos, contiene una concentración de aromas y sabores que representan la esencia de su elaboración.
Tipos de corteza: natural, artificial, encerada y lavada
Por poco que te hayas fijado, te habrás dado cuenta de que no todas las cortezas son iguales. Su origen define en gran medida su textura, sabor y comportamiento en la maduración.
Corteza natural del queso
Es la que se forma de manera espontánea durante la curación, sin aditivos. Puede presentar mohos, estar agrietada o incluso endurecida.
Aunque muchas veces es comestible, su textura puede resultar dura para algunos paladares.
Corteza lavada
Se trata de una corteza natural que ha sido lavada con salmuera, cerveza, vino o licores, lo que favorece el desarrollo de bacterias que aportan aromas fuertes y colores anaranjados. Es una delicia para los más valientes.
Quesos con corteza encerada
Cubierta con una capa de cera que impide el paso del aire y prolonga la conservación. Es muy común encontrarla en quesos industriales pero esta cera no es comestible y debe retirarse completamente antes de consumir.
Corteza artificial o sintética
Se forma al aplicar una capa plástica o de parafina sobre el queso. Aunque protege de contaminaciones, no es apta para el consumo. A menudo viene con advertencias en la etiqueta.
¿Todas las cortezas de queso son comestibles?
Aunque ya hemos hecho algún spoiler en el anterior apartado, hay muchas personas que piensan que la corteza siempre debe desecharse. La realidad es más compleja: depende del tipo de queso y del proceso de curación.
Las cortezas naturales y lavadas suelen ser comestibles, aunque su sabor puede no gustar a todos. En cambio, las enceradas o sintéticas están pensadas únicamente como protección y no deben ingerirse. Es importante comprobar la procedencia del queso y observar su etiquetado para saber si su corteza es apta para el consumo.
Qué quesos tienen corteza comestible y cuáles no
En el mundo del queso hay tantos matices como variedades. La clave para saber si una corteza se puede comer está en identificar su origen y características.
Quesos con corteza comestible
Algunos quesos artesanos o de fermentación superficial presentan cortezas que no solo son comestibles, sino que mejoran la experiencia gustativa.
En Quesomentero recomendamos probar, por ejemplo, la corteza del Comté 12 meses, del Morbier, Taleggio, ovejero ahumado, Scamorza Affumicata… especialmente si buscas sabores intensos y matices terrosos.
Quesos con corteza no comestible
Por otro lado, si ves una cera brillante, una película plástica o un recubrimiento sintético, lo mejor es retirarlo por completo. Estas cortezas presentes en quesos como el Gouda, están pensadas solo para proteger y no forman parte del producto alimenticio.

Beneficios de comer la corteza del queso
Más allá de la curiosidad, hay buenas razones para no dejar la corteza en el plato ya que puede aportar:
- Mayor profundidad de sabor.
- Una textura crujiente o rugosa que complementa al interior.
- Bacterias beneficiosas para la microbiota intestinal.
- Menor desperdicio alimentario, aprovechando todo el producto.
Además, algunas cortezas como la del Parmigiano-Reggiano, al cocinarse en sopas o caldos, liberan un umami irresistible.
¿Es seguro comer moho en la corteza del queso?
Una de las dudas más habituales: no todo moho es peligroso. En quesos como el Brie, el Camembert o el Roquefort, los mohos forman parte del proceso de maduración y son completamente seguros.
Sin embargo, si detectas moho negro, verde oscuro, con olor desagradable o textura viscosa, lo mejor es no arriesgar. En esos casos, la recomendación es cortar la parte afectada o, directamente, desechar el queso si está demasiado contaminado.
¿Qué pasa si comes corteza no comestible por error?
Tranquilo, no es el fin del mundo. Si alguna vez has mordido una corteza de cera sin darte cuenta, probablemente no ocurra nada grave. Puede que sientas una textura desagradable o cierto malestar estomacal si la cantidad es grande, pero tu cuerpo se encargará de eliminarlo.
Eso sí, si tienes dudas, evita repetir la experiencia. Y si el queso tiene envoltorios plásticos o parafina, no te lo pienses dos veces: fuera.
Cómo saber si una corteza del queso es comestible o no
Observa, huele y, si puedes, consulta la etiqueta:
- Textura natural (rugosa, terrosa, con moho blanco o marrón claro): probablemente comestible.
- Color brillante, textura plástica o cerosa: no comestible.
- Etiquetas que indican "corteza no comestible": hazles caso.
Y si lo compras en Quesomentero, siempre podrás preguntarnos. Te lo contamos encantados.
Ideas creativas para aprovechar la corteza del queso
En lugar de tirarla, ¿por qué no integrarla en tus recetas?
- Añádela a caldos o sopas (especialmente de parmesano).
- Córtala finamente y gratínala en tostadas o platos de pasta.
- Úsala como infusión en aceites aromatizados.
- Deshidrátala y tritúrala como topping para ensaladas o carnes.
¿Qué opinan los expertos en quesos sobre la corteza?
Los maestros afinadores y queseros artesanos valoran mucho la corteza. En muchas ocasiones, es la parte que mejor refleja el entorno de maduración y los cuidados aplicados al queso.
Además, los expertos coinciden: si la corteza es natural y sin aditivos, es parte integral del queso. No solo se puede comer, sino que se debe valorar como una expresión más del terroir y el savoir-faire quesero.

Recomendaciones de consumo de la corteza según el tipo de queso
Cada queso tiene su universo, y eso incluye su corteza. Aquí van algunas recomendaciones generales:
- Brie/Camembert: la corteza blanca es parte del encanto. No la descartes.
- Parmigiano-Reggiano: dura, pero maravillosa en cocina.
- Manchego curado: comestible, aunque muy seca. A gusto del consumidor.
- Gouda/Edam industriales: cera fuera, por favor.
Conclusión: verdades sorprendentes sobre la corteza del queso
La corteza no es un simple envoltorio: es historia, sabor y cultura. Saber cuándo comerla y cómo aprovecharla te abre un mundo de posibilidades gastronómicas.
Algunas cortezas se disfrutan tal cual, otras se integran en platos, y unas pocas… mejor ni mirarlas. En Quesomentero te animamos a redescubrir esa parte del queso que siempre ignorabas. Quizá descubras que lo mejor estaba justo en el borde.
Preguntas frecuentes sobre la corteza del queso
¿La corteza del queso parmesano se puede comer?
Sí. Aunque es muy dura, es excelente para añadir a guisos o rallarla.
¿Puedo comer la corteza del queso azul?
Depende del tipo de moho. Si es parte del proceso, como en el Roquefort, sí.
¿La corteza del queso manchego es comestible?
En versiones artesanas sí, aunque puede ser bastante dura.
¿Cómo diferencio una corteza natural de una sintética?
Fíjate en la textura, olor y etiqueta. Las sintéticas suelen ser lisas y brillantes.
¿Se puede comer la corteza negra de algunos quesos curados?
Si es natural (aceite, ceniza, mezcla alimentaria), sí. Si es sintética o parafina, no. Ante la duda, nuestra recomendación es revisar siempre el etiquetado.